27/01/2025 | 17:41 Estos días he estado pensando acerca de cómo veo a cada persona de este mundo. Muchas de ellas tienen una visión pesimista de la vida: creen que al morir todo se acaba, y solo encuentran en el escapismo y en el hedonismo su rincón de paz. Creo que se equivocan. En mi vida hay días donde he aprendido más de personas fallecidas que de personas vivas. No se sabe dónde están estas personas, pero aquí siguen sus ideas con nosotros. Sus voces, sus escrituras, sus formas de pensar, sus inquitudes y en última instancia, sus sueños, siguen con nosotros. Estas personas ya no se encuentran físicamente con nosotros (o al menos de una manera perceptible para nosotros) pero sus ideas y sueños siguen inspirando a las generaciones actuales y seguirán inspirando a las generaciones futuras. La vida es corta, pero incluso cuando dejemos de existir nuestras ideas y sueños seguirán en nuestros amigos, nuestra familia, nuestros alumnos, etc. Somos como una breve ola que desaparece en la playa, pero esta causa nuevas olas, y así sucesivamente. Es posible que no se recuerde nuestro nombre, pero nuestras ideas seguirán fluyendo y si mueren provocarán otras olas. De algún modo nunca moriremos, igual que para vosotros como lectores siguen abuelos y relativos queridos que ya no se encuentran aquí físicamente. Siguen vivos con vosotros, y nosotros seguiremos vivos para otras personas. Nunca moriremos en el plano de las ideas. Somos una ola que causa otras olas.